sábado, 13 de enero de 2007

Principo Etico de la Sabiduría


Dar la clase con sabiduría es incorporarle
el elemento místico.



 De muchas manos requiere la sabiduría.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La sabiduría es la que poee toda persona, desarrollada con la experiencia, el entendimiento y la reflexión para discernir lo que es verdadero que permita la práctica del buen juicio: algunas veces se considera como una cualidad que no puede ser enseñada sino adquirida con el tiempo, también se piensa que la sabiduría es como una forma de prever las consecuencias y maximizar el bien común a largo plazo.
Para obtener la sabiduría es necesaria desearla, si se aprende a invocar, ella estará presente en alguna manifestación, en el maestro o en los estudiantes.
La sabiduría comienza cuando le pedimos a Dios que sea nuestra fuente para poder diferenciar entre lo bueno y lo malo, es la habilidad de ver la vida desde la perspectiva divina para luego escoger la mejor forma de actuar.
Se define como ciencia adquirida por los primeros principios, su nombre viene del sabor, por lo que el Don de la sabiduría es un conocimiento sabroso que nos da Dios, de sus atributos y de sus misterios, de todo ello resulta un sabor delicioso del que participa el cuerpo y que es tan grande según el grado de perfección y de pureza que se encuentra en el alma.
La experiencia de la puesta en práctica de este principio fue aplicada a un curso de primer grado con niños de 6 a 7 años en su totalidad, el contenido tomado fue el inicio de las adiciones, fue interesante observar que a medida que se iba desarrollando la jornada había en el ambiente un interés motivador en todos esos pequeños, fue como si al haber invocado la sabiduría para que la enseñanza se diera de manera clara y sencilla para el entendimiento de ellos ,está había fluido en el aula para lograr la participación del grupo en su totalidad, fue bueno observar rostros que mostraban alegría por la comprensión ligera y evidente del conceptual enseñado.
Se puede decir que se palpó un poco el gusto por la sabiduría y aunque en la mayoría de ocasiones haya estado presente en las clases, no se había hecho tan clara como en esta ocasión; el placer de transmitir conocimientos en las aulas, se puede disfrutar al observar la seguridad y la satisfacción de haber adquirido un conocimiento nuevo, pero no solo eso, el haber internalizado el mismo y que su justa proporción les habrá de servir para la vida aunque aún se estén iniciando en el mundo del conocimiento.
Esta experiencia tan emocionante e interesante me da motivo para que tome un proverbio tan pertinente para este momento y que ayudará a manifestar la experiencia anterior.
“No hay que confundir nunca el conocimiento con la sabiduría. El primero nos sirve para ganarnos la vida, la sabiduría nos ayuda a vivir”

Sorcha Carey